Leonardo Da Vinci, el significado de la belleza


El arte no es desparramar el alma. ¿Es o no de mármol la Venus de Milo? Nosotros esculpimos con el cincel del pensamiento el bloque virgen de lo Bello, mármol de Paros sin mancha, y hacemos surgir de entre nuestras manos afanosas, alguna estatua pura de estrellado peplo, para que un día el Alba-Posteridad, hija del tiempo lento, hiriendo con sus rayos grises y color de rosa, la serena obra maestra, como a un nuevo Memnon, haga resonar nuestro nombre en el aire futuro. Paul Verlaine

El arte está por encima de la naturaleza, éste no es un pensamiento nuevo. Los nuevos principios nunca caen del cielo, sino que siempre se hallan en un contexto causal con el pasado y el futuro. El futuro de la armonía pictórica reside precisamente aquí. Las formas ordenadas arbitrariamente en el fondo están relacionadas profundamente entre sí; una relación tan precisa que puede expresarse en forma matemática, aunque es posible que en este caso se opere más con números irregulares que con los regulares. En cualquier arte, la última expresión abstracta es el número. Como es lógico, este elemento objetivo exige la ayuda y necesita la colaboración de la razón y la conciencia. Platón reconocía el continuo flujo y cambio en el mundo y, sin embargo, estaba impresionado por el orden subyacente y la belleza que veía. En este diálogo de aproximadamente 360 a. C., Platón declaró que el universo fue creado por un artesano divino y benevolente, que ordenó su creación a través de números (matemáticas y geometría) para generar un mundo tan armonioso y bello como su naturaleza siempre cambiante lo permitiera. Los diálogos de Platón se refieren con frecuencia a la armonía y la belleza prácticamente como sinónimos; y Platón nunca puso en entredicho que el mundo fuera bello. Estas teorías, transmitidas y cristianizadas a través de los siglos, dieron origen al concepto renacentista de la armonía expresada a través de números. La medida y el número son las únicas cosas que hacen posibles el conocimiento y el tiempo, sabemos que la belleza radica en los ojos del espectador, ¿pero la percepción de la belleza y el placer que produce serán totalmente subjetivos y personales? ¿O existen principios universales como orden, proporción, excelente destreza, que se aplican a todas las obras de arte que se consideran bellas? El arte es la escucha de esa voz interior. El nos trae el murmullo escondido. El es la voz de la conciencia sobrenatural que reside en nosotros sobre el fondo inalienabley perpetuo. El nos devuelve al sitio primordial de nuestro Ser y al lugar inmenso donde estamos en el Universo entero. El Arte es el sentido de Armonía que nos restituye al suave ritmo del Mundo y nos devuelve al infinito que nos llama.
La definición de Leonardo de belleza iba más allá de la geometría, e implicaba necesariamente movimiento, gradaciones sutiles de claros y oscuros y, en última instancia, la expresión visual de la emoción interior. Todo lo que es bello y noble es el resultado de la razón y del cálculo, sin embargo, la belleza para Leonardo da Vinci era una cualidad producida naturalmente que se concede al mundo: no un misterio, sino una condición preciosa mucho más rara que la fealdad. El Paraíso de Dante, esa sublime expresión del ideal, ese cielo siempre azul, no se encuentra más que en los mundos del espíritu, y buscarlo en la tierra es una voluptuosidad contra la cual protesta siempre la naturaleza, es decir que, la belleza, debe buscarse según el principio de su valor interior y sólo se puede medir por el rasero de la grandeza y de la necesidad interior. Si es bello lo que brota de la necesidad anímica interior, bello será lo que sea interiormente bello. No hay nada sobre la tierra que tienda con tanta fuerza a la belleza y se embellezca con mayor facilidad que el alma. Por eso muy pocas almas resisten en la tierra a un alma que se entregue a la belleza. Como se dijo, Leonardo va más allá y explora las fuerzas misteriosas que subyacen al mundo natural. Sus dibujos combinan la observación con la imaginación de una manera que es exclusiva de su autor y no tenía duda de la necesidad de dibujar a partir de la naturaleza, adoptó un toque más suave, más suelto, que los pintores impresionistas podrían haber envidiado. si bien reconoce que diferían en follaje y ramas, Leonardo representó a los árboles como aparecían ante el ojo, moviéndose y a cierta distancia. Evidentemente se deleitaba en el rostro cambiante, al igual que en la estructura de la naturaleza. La duración de la belleza más radiante, aun no siendo mayor que la de un relámpago, ¿no tiene al percibirla un valor eterno? ¡Con tal de que surja, poco importa lo que la belleza dure!

Textos de: Bachelard, Balzac, Maeterlinck, Kandinsky y Villiers de L´Isle Adam.
Adaptación: Graciela Mejía González


Ver: La dignidad del hombre  http://vieliteraire.blogspot.mx/2014/05/la-dignidad-del-hombre.html
La obra maestra desconocida  http://vieliteraire.blogspot.mx/2013/04/la-obra-maestra-desconocida.html
De las artes imitables  http://vieliteraire.blogspot.mx/2012/02/de-las-artes-imitables.html
El aprendiz de Dios  http://vieliteraire.blogspot.mx/2012/03/el-aprendiz-de-dios.html
Lo artificial y sus incitaciones desconocidas  http://vieliteraire.blogspot.mx/2015/10/lo-artificial-y-sus-incitaciones.html
El hombre de letras  https://vieliteraire.blogspot.com/2018/12/el-hombre-de-letras.html
La llama de una vela  http://vieliteraire.blogspot.mx/2014/12/la-llama-de-una-vela.html
Entre la lucidez y la locura  http://vieliteraire.blogspot.mx/2014/04/entre-la-lucidez-y-la-locura.html